miércoles, 21 de abril de 2010

lunes, 12 de abril de 2010

martes, 2 de marzo de 2010

lunes, 14 de diciembre de 2009

Campo de flores en noche estrellada

Tinta china y lejía (15x50, por ejemplo).


La otra noche me fui a dar un paseo por el campo, y estaba toooodo lleno de flores.
- ¡Achús! -decía mi alergia.
- ¡Qué chulo! -decía yo.
Le hice una foto/dibujo, que se llama Campo de flores en noche estrellada (5 años después).
Viendo la imagen, me pregunto si las estrellas y las flores no serán lo mismo. Es decir, las estrellas me parecen flores que han perdido los pétalos. Y viceversamente, las flores ¿no serán estrellas que han florecido? Que han echado pétalos, vamos.
En el dibujo se pueden ver algunas estrellas que han caído al campo, y ahí andan, tan integradas entre sus congéneres floriles.
Se podría hacer una determinación de magnitudes y compararlas y blablablá... pero ya digo yo que no hace falta: creo yo que cuando hablamos de flores y estrellas, en el fondo hablamos de lo mismo.

Indudablemente, el diagrama H-R ya no vale. Está mal.



lunes, 26 de octubre de 2009

La Baldosa Flotante



Cojonudo, y punto pelota.


Para flotar más, visita su blog, myspace, vídeos... o mejor, busca y rebusca, que hay cositas...

viernes, 14 de agosto de 2009

Cuentos de playa (4): La ola

Acuarela. 23 x 16 cm.


- El mar últimamente anda revuelto.
- Sí...
- ¿Y cuánto lleva así? ¿Cuánto tiempo?
- Hummm... Pues llevará casi un mes. Esta tempestad comenzó una tarde en que el mar se fue a ver un partido de hockey. Cuando vio que el público del partido hacía la ola mejor que él (¡que el propio mar!) se enfadó mucho, y desde entonces no para de practicar.

15 de julio de 2009

jueves, 2 de julio de 2009

Flores medio muertas

Acuarela. 30x20 cm.


El otro día volviendo de Madrid me dí cuenta de una cosa muy fea que me ha pasado. Se me mueren las flores.
¡Ay, ay, ay qué pena!
Pensando, pensando, es normal... Después de no sé cuántos meses yendo a un lado, a otro, a mi nube, bajar de la parra, volver a mi nube, pues se me olvidó regarlas como debiera.

Qué feo. Y qué pobres, que ya apenas se me soportan en pie.

Además, que este tipo de flores no son como las demás, y no se puede dejar a nadie encargado de regarlas y cuidarlas, no. Es algo que tiene que hacer uno.
¡Ay, ay, ay qué pena!

...

Han pasado los días y pienso que muchas de ellas mejor muertas. Así me dejarán espacio para plantar semillas nuevas.